La Secretaría de Desarrollo Social de la Municipalidad de Villa Ángela continúa desarrollando con importante acompañamiento de la comunidad los talleres mensuales de cocina apta para celíacos, una propuesta orientada a brindar herramientas prácticas, promover hábitos alimentarios seguros y acompañar a las personas diagnosticadas con celiaquía, así como también a sus familias, emprendedores y trabajadores de comedores.
En esta oportunidad, el encuentro estuvo centrado en preparaciones especiales de Pascua, con recetas dulces adaptadas sin TACC, donde se elaboraron huevos artesanales y una original versión de rosca de Pascua libre de gluten.
La chef Rosita Calchichen, responsable del taller, explicó la importancia de seguir generando estos espacios de formación y concientización: “En este momento la tecnología hace que las personas puedan ser diagnosticadas realmente con la celiaquía y no confundida con otro tipo de afección, digamos, intestinal.
Entonces, como para el celíaco la única medicina es el alimento, es importante que aprendan a comer y a cocinar de acuerdo a sus necesidades”.
En ese sentido, remarcó que la cocina sin gluten presenta desafíos específicos que muchas veces generan frustración en quienes recién comienzan: “Conlleva muchos desafíos cocinar para celíacos. Los ingredientes funcionan de manera diferente a lo que estamos acostumbrados en la cocina tradicional. O sea, las féculas no funcionan igual que las harinas. La elasticidad, la aglutinación de los alimentos es diferente”. Y agregó: “Entonces, eso hace que muchas personas se frustren cuando comienzan a cocinar. Los panqueques no tienen la misma textura ni la misma elasticidad. Por ejemplo, las masas se rompen o se parten si las proporciones no son las indicadas. Entonces, eso hace que la gente se enoje mucho para tener que hacer la dieta. Y por esa razón, acá tratamos de facilitarles la cocina a las personas”.
Además, Rosita hizo especial hincapié en la necesidad de extremar los cuidados para evitar la contaminación cruzada, uno de los mayores riesgos para las personas celíacas. “Que todos los alimentos tengan la marca de Sin TACC, que todo sea libre de gluten y que no exista la contaminación cruzada. Ese es el mayor peligro de las personas celíacas. Mientras comen todos los alimentos seguros no hay problema”, señaló. En esa línea, añadió: “El tema es cuando alguien viene con una factura, con un bizcochito, y lo pone sobre la mesa donde se están preparando los alimentos para un celíaco. O le contaminan pasándole por arriba de las manos con un pan o con un sándwich, y a lo mejor es una mínima cantidad de gluten, pero para la persona celíaca es mucho”.
Respecto al menú del encuentro, la chef detalló que se trabajó con recetas alusivas a la cercanía de la celebración de Pascua, aprovechando los avances tecnológicos y la disponibilidad de productos aptos en el mercado. “Gracias a Dios la tecnología ha avanzado y ahora tenemos muchos chocolates que son libres de gluten y ya vienen, digamos, semi preparados. Lo único que hay que hacer es calentarlos y ponerlos en el molde para hacer los huevos artesanales, por ejemplo, de Pascua”, indicó.
Asimismo, destacó una innovadora adaptación de la tradicional rosca de Pascua: “Después combinamos la tradicional rosca de Pascua que se hace con levadura, esta vez la hicimos con panqueques y también, eso se explicó nada más, pero se hicieron piononos y bizcochuelos con formas de rosca. Entonces de esa manera la tradicional rosca de levadura se transformó en una torta helada, porque la rellenamos con crema pastelera, con crema, entonces al ponerla al freezer se la sirve como postre y no como un pan común”.
Como recomendación para quienes comienzan a cocinar sin gluten en sus hogares, Rosita expresó: “Se debe tener mucha paciencia, mucho control, mucha higiene en la cocina y sobre todo ir probando, que le guste después el sabor, que le guste la textura, porque si uno está acostumbrado a la comida tradicional, a lo mejor al pasar a la base sin gluten, el mismo producto no tiene el mismo sabor en boca. Por lo tanto, a lo mejor tiene que hacer algunas adaptaciones”.
En relación a los próximos encuentros, anticipó que el eje estará puesto en recetas saladas. “Para el próximo encuentro, pensamos hacer pastas rellenas. No vamos a hacer, digamos, con una masa de empanadas o una masa de añolotis tradicional, sino que vamos a hacer una pasta que sea libre de gluten”, adelantó.
Por su parte, la colaboradora de la Secretaría de Desarrollo Social, Florecía Giacomel, se refirió al origen de esta propuesta y al crecimiento sostenido en la demanda de este tipo de capacitaciones. “La verdad que cada vez es más la demanda de personas que fueron diagnosticadas celíacas, muchos niños también. Por eso pensamos siempre en un menú que sea adecuado a una fecha especial o para compartirlo en familia. Y bueno, en esta ocasión Rosita hizo los huevos de Pascua porque estamos próximos a la fiesta de Pascua”, manifestó.
Además, resaltó que el taller está abierto a toda la comunidad y que el interés continúa en aumento: “Este taller está dirigido a toda la comunidad en general. Tenemos profesionales que vienen, como algunos chefs, después también personas que tienen emprendimientos, también personas que trabajan en la cocina de diferentes comedores y aquellas personas que tienen o que son celíacos o que tienen un familiar que padece esta enfermedad”.
En ese marco, Giacomel valoró especialmente la respuesta positiva de los vecinos: “La verdad que cada vez hay más personas que asisten al taller, lo importante es que algunas son personas nuevas, que se acercan, quieren aprender, preguntan. Nosotros acá en el taller les damos toda la información, la receta y bueno, ante cualquier duda consultan a Rosita”.
Finalmente, confirmó la continuidad de la propuesta durante todo el año. “El próximo taller tenemos previsto en el mes de abril, ya que todos los meses hacemos un taller y siempre que hacemos un menú dulce, el próximo es salado. Tratamos de variar, así que estamos viendo qué menú; sí sabemos que va a ser salado”, concluyó.
Desde el municipio destacaron que estos talleres forman parte de una política de acompañamiento, inclusión y promoción de hábitos saludables, brindando herramientas concretas para mejorar la calidad de vida de las personas celíacas y generar mayor conciencia en toda la comunidad sobre la importancia de una alimentación segura.